Cardiocirujanos improvisaron un tubo apicoaórtico y salvaron la vida a una niña

Tras casi tres meses en terapia intensiva y luego de varios procesos de rehabilitación, una niña de nueve años puede volver a corretear y estudiar gracias al “invento” de sus médicos cardiocirujanos del Hospital de Clínicas realizado hace un año durante una intervención.

De acuerdo a lo informado por el centro asistencial, la pequeña fue operada hace un año de estenosis subvalvular aortica severa y los cirujanos tuvieron que “inventar” un tubo apicoaórtico, pues la niña estaba muy deteriorada y ya no podía esperar a que llegue el insumo desde los Estados Unidos.

Al respecto, la Dra. Sara Galeano, del Dpto. de Cardiología Pediátrica, señaló que la estenosis subvalvular aortica requería de la colocación de ese tubo especial, que no se dispone en el país y se consigue solo en el exterior.

Ante el panorama crítico, los médicos se armaron de valor, utilizaron toda su expertiz y armaron el tubo en pleno quirófano, que funcionó, salvándole la vida a la pequeña paciente.

Dra. Sara Galeano, del Dpto. de Cardiología Pediátrica,
Dra. Sara Galeano, del Dpto. de Cardiología Pediátrica. Foto: Gentileza

En esa línea, la médica indicó que luego de que la menor saliera de quirófano, estuvo muy delicada, con muchas complicaciones, pero pudo superar todo luego de más de 100 días de internación.

“Superó todos esos eventos, hizo muchísima fisioterapia, hizo muchísima rehabilitación, y hoy de nuevo está caminando, yendo a la escuela, haciendo uso de su capacidad intelectual, escribe cuentos, sabe dibujar, pintar”, expresó.

Igualmente, indicó que tras ser dada de alta, realizó controles regulares casi cada dos semanas y actualmente cumple un año de su cirugía.

“La última vez que vino a consultar se le realizó una ecocardiografía en donde se vio que está bien colocado su tubo, tiene un buen pasaje, está funcional, que son datos de valor para el equipo médico”, dijo.

¡Improvisación que salvó una vida!

El Dr. Jorge Jarolín, jefe del Dpto. de Cardiología Pediátrica, explicó que la patología que padece la paciente es una cardiopatía rara y grave.

En esa línea, detalló que la estenosis sub valvular aortica severa es un grado de estrechez en la vía de salida del ventrículo izquierdo y conlleva al paciente a una muerte segura, en poco tiempo. 

Igualmente, indicó que debido a la anormalidad, el corazón empieza a enviar sangre no en forma anterior, sino por detrás, porque la anterógrada está totalmente obstruida.

Dr. Jorge Jarolín, jefe del Dpto. de Cardiología Pediátrica
Dr. Jorge Jarolín, jefe del Dpto. de Cardiología Pediátrica. Foto: Gentileza

Por ello, se tenía que colocar un tubo en la punta del corazón para que salga sangre en forma retrógada y, a través del tuvo colocado, se le une otra vez a la aorta la artera que sale del ventrículo izquierdo.

“Esa prótesis no se tiene disponible sino se hace por pedido en los Estados Unidos, porque mundialmente no se trata de una patología frecuente, entre la confección, llegar al país, los trámites de aduana, el registro sanitario puede demorar mucho tiempo y la paciente no podía esperar más, cada vez se deterioraba más”, puntualizó.

Con “invento”, cardiocirujanos de Clínicas salvaron la vida a una niña de 9 años. Foto: Gentileza
Con “invento”, cardiocirujanos de Clínicas salvaron la vida a una niña de 9 años. Foto: Gentileza

“A raíz de esta situación tuvieron que hacer uno de fabricación artesanal en plena sala de operaciones, con todos los medios de asepsia, utilizaron tres tipos de tubos biológicos simples, uno rígido, otro flexible más una válvula y lo fueron uniendo”, complemento.

El profesional aseveró que la expertiz le hace a uno tener la capacidad de improvisar en momentos complicados, donde el plantel se jugó al todo o nada.

Finalmente, manifestó que el costo de la prótesis oscila entre los 70 a 80 millones y una cirugía de este tipo sin mayores complicaciones tiene un valor mínimo de 250 millones en el sector privado.

Departamento de Cardiología Pediátrica del Hospital de Clinicas
Departamento de Cardiología Pediátrica del Hospital de Clínicas. Foto: Gentileza