El domingo 27 de agosto del año 2023, el suboficial inspector Benito Javier Báez Figueredo, de 39 años, disfrutaba de su día libre en compañía de su esposa en la cancha de fútbol comunitario del barrio Cateura de Asunción. Lo que Báez no sabía en ese momento era que esa iba a ser la última vez que disfrutaba de un partido de fútbol, pues cuando se estaba retirando, un sujeto le propinó varios disparos por la espalda que provocaron su deceso inmediato.

El tribunal deberá juzgarlo bajo el código de la niñez y la adolescencia-Foto Gentileza
El sujeto se dio a la fuga, pero días después fue detenido. El joven, en ese momento, tenía solo 17 años por lo que, a la fecha, sigue siendo juzgado como menor de edad.
El juicio arrancó el día de hoy sin incidentes y se pasó directamente al desarrollo de reproducción de pruebas documentales. El tribunal integrado por las juezas Sonia Sánchez, Olga Ruíz y Celia Salinas, juzgarán al acusado bajo el Código de la Niñez y la Adolescencia, donde se establece que la pena máxima que podría recibir es de 8 años de prisión.
El acusado se encuentra recluido en el penal de Encarnación y comparece por medios telemáticos, su defensa quedó a cargo del abogado Osvaldo Arrúa.

La representación fiscal la encabeza el fiscal Marcial Machado-Foto Gentileza
Por otro lado, la acusación está en manos del fiscal Marcial Machado, quien sostiene que el crimen se dio bajo la modalidad de sicariato por venganza. Para el Ministerio Público el crimen es el resultado de una venganza cobrada por el Clan Ledesma, ya que el suboficial Báez tuvo una participación fundamental en investigaciones y allanamientos contra el narcotráfico y el microtráfico en la zona del Bañado Sur cuando prestaba servicios en la Comisaría 8ª de Asunción. El fallecido había colaborado directamente en el operativo del 9 de junio de ese mismo año, que culminó con la captura de tres miembros importantes del Clan Ledesma.
Así también, sostienen que Báez fue amenazado previamente y que los delincuentes llegaron a pintar la palabra «muerte» en la muralla de su vivienda como advertencia.
En consecuencia, el clan contrató a C.G.P.A. para que ejecute al policía. Ese año también fue detenido Rodney Miguel Ríos, sindicado como líder de una facción aliada o en disputa en la zona de Cateura, quien poseía orden de captura pendiente por este mismo crimen.



