En el año 582 de nuestra era, nació en Francia, Arnulfo de Metz, quien más tarde se convirtió en obispo. Entre sus obras más destacadas se encuentra la de salvar a la población de beber agua contaminada durante epidemias, aconsejando en su lugar el consumo de cerveza.

San Arrnuldo de Metz- Foto EWTN
Debido a esta obra fue canonizado por la iglesia católica y cada 18 de julio se conmemora al santo. A causa de que promovió el consumo de cerveza para salvar a los pobladores de su comunidad, se le conoce como el patrono de la cerveza.
Arnulfo de Metz promovió el consumo de cerveza hervida para evitar las enfermedades transmitidas por el agua contaminada.
Como el proceso de elaboración de este líquido implica hervir el agua y la fermentación destruye las bacterias, esta bebida resultaba mucho más segura.
San Arnulfo de Metz fue obispo en el siglo VII y cuando sus restos fueron trasladados hasta la ciudad de Metz, sucedió lo que se conoce como el “milagro de la cerveza”, pues los fieles que acompañaban la procesión encontraron apenas un barril de cerveza para un gran grupo de personas. De manera extraordinaria, la bebida alcanzó para saciar la sed de todos, hecho que fortaleció su vínculo con los cerveceros.
San Arnulfo dedicó su vida al servicio de Dios y al bienestar de las personas, recordando que la fe también se expresa en el cuidado de la salud y la vida cotidiana. Su memoria invita a disfrutar con responsabilidad y moderación, valorando los dones de Dios sin caer en los excesos



