¡Primer «café con gatos» es furor en Argentina!

Pensado para los amantes de los felinos, tres amigas abrieron el primer “café con gatos” en Buenos Aires, Argentina, y la iniciativa es todo un éxito.

Diana, Lili y Gaby son tres amigas que abrieron las puertas de “Café con gatos” en el barrio porteño del Abasto, Buenos Aires, Argentina. Ni bien comenzaron después de la pandemia, se convirtieron en un éxito de la gatoterapia.

Café con gatos en Argentina. Foto: WEB

Apenas uno entra, se encuentra con tres Karens y 11 gathijos, quienes te esperan para disfrutar de una hora al aire libre llena de pelitos, ronroneos, mimos y relax en el único Cat Café de la capital argentina.

Las amigas comentaron que la iniciativa nació luego de que se quedaran sin trabajo a causa de la pandemia por lo que tuvieron que reinventarse.

Un poco en broma, un poco en serio, nació la idea de organizar “un té para señoras lindas a las que les gusten los gatos”

«Estos michis son nuestros y los amamos, perdés una mano si te llevas a un gato de acá”, expresó Diana durante una entrevista a TN.

Asimismo, detalló que Cat Café Buenos Aires nació como un espacio para pasar el domingo, hasta que un día, con el boca en boca, todo se descontroló.  “Les empezamos a servir nosotras un cafecito, unos mates y después un alfajorcito y cuando nos dimos cuenta estábamos dando turnos para venir”, contó Diana.

Asimismo, recordó que las redes sociales fueron un eslabón fundamental para el crecimiento de los visitantes.  “Abrimos una cuenta de Facebook y alguien nos dijo que abramos un Instagram y cuando lo hicimos no paramos más”, puntualizó.

Tal es el impacto que hoy día, para poder visitar el Cat Café, la gente debe pedir turno con anticipación.

 “Vienen de otros países a visitarnos con mucha emoción. Vinieron de nuestro catcafé hermano de Montevideo, Cafelino, a conocernos con mucha ansiedad porque estaban abriendo su local y querían ver en qué podían mejorar”, explicó.

Un lugar para salvar vidas

Diana mencionó que el bar tiene el objetivo de ayudar a los michis enfermos, a los que fueron abandonados y a los que aún esperan por un cálido hogar.  “Lo hicimos siempre pensando en los gatos, no en un negocio que te dé ganancia”, dijo.

“Aquí toda la ganancia de los ingresos y de todo lo que se vende en la Michitienda es para ayuda solidaria para refugios y proteccionistas, entonces una vez al mes juntamos todo y dividimos lo recaudado en diferentes lugares, vamos haciendo una distribución como mejor podemos para dar una ayuda”, enfatizó.