El Dr. Julio Torales, jefe del Departamento de Salud Mental de la FCM-UNA, Hospital de Clínicas, abordó sobre la relación entre el clima caluroso y el estado de ánimo que ha sido estudiada durante décadas.

Aunque comúnmente asociaciones el verano con días llenos de energía y vitalidad, la realidad es que las altas temperaturas también pueden tener un impacto significativo en la salud mental, especialmente en quienes padecen ansiedad y depresión.
Según explicó el profesional, la propia Facultad de Ciencias Médicas cuenta con una evidencia científica sobre este fenómeno.
En ese sentido, señaló que investigaciones realizadas por él y su equipo han documentado un aumento en las consultas de emergencia por motivos de salud mental en días de calor extremo.

Según detalló, estos hallazgos se suman a la literatura internacional que señala al calor como un factor ambiental capaz de exacerbar el malestar psicológico y determinados cuadros psiquiátricos.
El Dr. Torales puntualizó que la exposición a temperaturas elevadas puede generar estrés térmico, alteraciones del sueño, deshidratación y fatiga, factores que impactan en la regulación emocional y pueden favorecer a la aparición o el agravamiento de síntomas, como la irritabilidad, ansiedad, bajo estado de ánimo, inquietud psicomotriz y dificultades cognitivas, especialmente en personas con trastornos mentales preexistentes.
De igual forma, advirtió que que el uso inadecuado de sistemas de climatización, los cambios bruscos de temperatura y la falta de descanso reparador durante períodos de calor pueden intensificar el malestar emocional y reducir la capacidad de afrontamiento cotidiano.
Recomendaciones:
- Mantener una hidratación adecuada a lo largo del día
- Favorecer rutinas de descanso y sueño en ambientes térmicamente confortables
- Utilizar aire acondicionado o ventilación de forma moderada
- Prestar especial atención a personas vulnerables, como adultos mayores, niños y personas con antecedentes de trastornos mentales.
- Consultar oportunamente ante cambios emocionales persistentes, aumento de la irritabilidad, ansiedad marcada o empeoramiento de síntomas previos.
El Dr. Torales enfatizó que reconocer el impacto del calor sobre la salud mental es clave para la prevención, y que la evidencia generada desde la FCM-UNA refuerza la necesidad de considerar los factores ambientales como parte integral del cuidado de la salud mental.
