Un casquillo percutido es la pista que tiene el Gobierno nacional para sostener que el ataque perpetrado al puesto policial ubicado en Naranjito en el departamento de Canindeyú fue obra del grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Las investigaciones aún son muy incipientes-Foto Captura
Si bien la investigación aún es incipiente, el hecho en sí permite que surjan varias hipótesis, sobre todo para determinar la autoría del atentado.
En ese sentido, el Gobierno se aferra a la hipótesis de que fue el EPP, porque según el análisis de balística, el casquillo encontrado en el lugar del hecho coincide con otra vaina encontrada en el ataque que ocurrió en la Subcomisaría 10.ª de la colonia Ybyrarobaná, en el departamento de Canindeyú, ubicado a pocos kilómetros del puesto número 4 que fue atacado el pasado martes.
Al respecto, el comisario Marcelino Espinoza señaló que ambas vainas fueron disparadas por la misma arma de fuego.
“No tenemos el arma del fuego, pero sí ‘vainilla’ servida de un caso similar de ataque, en el cual se atribuyeron el ataque de la comisaría número 10. Levantamos vainilla servida de armas de grueso calibre y corresponde a la misma arma disparada. El informe de Criminalística da de forma técnica y científica ese análisis realizado”, sostuvo el uniformado.

Para la policía, el EPP se está reorganizando-Foto Captura
Así también sostuvo que el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo se está reorganizando, porque los atacantes demostraron tener entrenamiento militar cuando llegaron al punto cero y que, además de quemar la subcomisaría y asesinar a los policías, también hurtaron armas de fuego y chalecos antibalas.
Estos elementos permiten sostener que el ataque fue dirigido a la Policía como institución del Estado.
Sin embargo, no se descarta que también podría tratarse de un ataque narco apuntando a un presunto ajuste de cuentas entre los policías y los delincuentes. El elemento que inclina la balanza hacia esta teoría es la forma en la que asesinaron a los policías, ambos fueron ajusticiados a corta distancia, a sangre fría y posteriormente incinerados. Situación que no se replicó con el civil que también pereció en el atentado. Sumado también que el EPP acostumbra a dejar panfletos o a comunicar que fueron ellos los responsables de los ataques que concretaron, pero esto no sucedió en esta ocasión.
De momento, no hay ningún detenido y la situación climática ha impedido realizar un rastrillaje en la zona.



