La gaseosa paraguaya Pulp rescató uno de los símbolos cotidianos más conocidos de la cocina paraguaya: el mantel frutal. Esta tela que reviste las mesas tanto de los hogares como de los copetines es un código que marca el nuevo territorio para el trade.

Los manteles frutales forman parte de la vida cotidiana del paraguayo. Foto: Gentileza
Con esta premisa nace “manteles infiltrados”, una idea que redefine la lógica de la categoría: en lugar de imponer presencia, la marca decide integrarse con sus usuarios.
La oportunidad surgió de una observación cultural clave: el mantel frutal no es solo un objeto funcional, es un símbolo transversal del universo gastronómico paraguayo. Está en los copetines, en los hogares y en el imaginario popular. Es parte del paisaje.
Pulp, con un movimiento radical, dejó de parecer solo una marca para fusionarse con los patrones, colores y estética de estos manteles icónicos, pero reemplazó las frutas tradicionales por sus propias frutas reales. Así, logró una nueva forma de presencia: discreta a primera vista, pero completamente integrada. Visible sin interrumpir. Reconocible sin invadir.

Pulp se mimetiza con las frutas del incónico mantel. Foto: Gentileza
El resultado fue una innovación en medios que desafía las reglas del trade tradicional. Sin pauta. Sin imposición. Solo siendo parte de la experiencia cotidiana. Actualmente los manteles siguen infiltrándose en copetines alrededor de todo el país.
La campaña se denomina “Manteles Infiltrados”, pero desde la marca sostienen que esta no es solo una campaña, sino que es una nueva forma de instalar más pertenencia en las tradiciones que nos representan.



