Amor que salva vidas: mujer dona un riñón a su hermana

En un gran gesto de amor, una mujer de 32 años tomó la valiente decisión de donar uno de sus riñones a su hermana de 22 años.

Jun 27, 2026

Desde el Hospital de Clínicas, de la FCM-UNA, dieron a conocer la hermosa historia de dos hermanas que protagonizaron el trasplante adulto número 206.

Amor que salva vidas: mujer dona un riñón a su hermana. Foto: FCM-UNA

Ante el sufrimiento de su hermana menor y la escasez de donantes, Lorena Marín, de 32 años, tomó una decisión que cambiará la vida de su familia: donar uno de sus riñones a María Belén Marín, de 22 años, a fin de mejorar su calidad de vida.

María Belén, estudiante de Enfermería y oriunda de Caaguazú, padece lupus eritematoso sistémico con nefritis lúpica y enfermedad renal crónica.

Durante un año y diez meses dependió de sesiones de hemodiálisis para seguir viviendo, pero gracias al gran gesto de su hermana, estudiante de una Maestría en Educación Superior, su vida cambiará para siempre.

Desde Clínicas detallaron que, previo a la intervención, María Belén fue internada 48 horas antes para recibir la medicación antirrechazo y completar los preparativos médicos correspondientes.

El trasplante movilizó a un amplio equipo multidisciplinario. Foto: FCM-UNA

La donante, por su parte, ingresó al hospital 24 horas antes de la cirugía para culminar el proceso preoperatorio.

El trasplante movilizó a un amplio equipo multidisciplinario integrado por especialistas en nefrología, urología, cirugía vascular, anestesiología, enfermería, laboratorio, banco de sangre, farmacia, terapia intensiva y otros servicios de apoyo, coordinados por la Unidad de Trasplante del Hospital de Clínicas.

La ablación renal fue realizada mediante técnica videolaparoscópica y posteriormente se llevó adelante el implante del órgano en la receptora, en una intervención que involucró a decenas de profesionales de la salud comprometidos con devolver calidad de vida a la paciente.

Para la Dra. Norma Arévalos Galeano, jefa del Departamento de Trasplante, historias como la de las hermanas Marín reflejan el inmenso valor de la donación de órganos y la capacidad de transformar vidas.

La especialista aprovechó la ocasión para renovar el llamado a la ciudadanía a convertirse en donantes, recordando que los órganos no acompañan a las personas después de la muerte, pero sí pueden significar una nueva oportunidad para quienes luchan por seguir viviendo.

“Los órganos no van al cielo, pero pueden quedarse aquí para regalar vida, esperanza y la posibilidad de cumplir sueños”, expresó.